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jueves, 8 de diciembre de 2011

FANTASMEANDO


Después de mucho tiempo retomo la escritura en este blog; esta vez pienso plasmar historias de hechos que en cierto modo marcaron el sentido actual que tengo sobre la vida.

Cabe señalar que la memoria es frágil y que seguramente mi mente al notar vacíos hará que mi percepción cubra esos espacios con secuencias lógicas; quizá no reales en su totalidad; pero que se asemejen a lo que pudo ocurrir en ese momento dada la cuyuntura de los acontecimientos.

Hoy viendo una película de terror llamada INSIDIOUS llegó a mi mente un capítulo sucedido hace muchos años atrás en un viaje interesantísimo que hicimos un grupo de profesionales acompañando una de las aventuras de Jesús Gordillo Begazo en las tierras "Ilabayeñas" de Cambaya.

El  proyecto se denominaba MOQI y eran las ruinas de una ciudadela que estaban en la parte superior de uno de los cerros de Cambaya limite con Borogueña en Ilabaya.

Aunque el tema de MOQI me parece muy interesante como para relatarlo, más adelante le dedicaré varios artículos respecto a lo encontrado en esas ruinas y las conclusiones a las que se llegó.

El motivo real de este artículo es lo que sucedió en el interludio de este proceso de investigación sobre estas ruinas.

Recuerdo vagamente el trabajo de gabinete que desarrollábamos luego de una extenuante faena entre los muros de piedra casi destruidos por la inclemencia del tiempo y por la indiferencia de los pobladores vecinos del recinto.


Este proceso de ordenamiento, clasificación y categorización de datos ocurrió en el primer piso de la alcaldía de Cambaya y se desarrollaba de la manera más cotidiana; entre cuentos, historias y bromas que atenuaban el estress del trabajo ya que solo teníamos unos cuantos días para poder recopilar toda la información posible.

Al llegar la noche y con el sueño a flor de piel pedimos a Janet (solo recuerdo su nombre) que en compañía de Joaquín (el topógrafo del equipo) fueran a buscar al Alcalde para que nos ubique en los lugares que utilizaríamos para poder dormir.

Janet era la "modelo" del equipo, ya que su presencia en este trabajo cumplía el objetivo de; con la ayuda de una vestimenta adecuada; acompañar las fotos de los lugares más atractivos de este vestigio arquitectónico-arqueológico llamado MOQI.

Pasados ya varios minutos, la noche nos traería una anecdótica experiencia:

Golpes intensos en la puerta alteraron el órden con el que se manejaban las cosas en esta oficina improvisada; al salir, sentí el porrazo consecuencia de la desesperación que tenía Janet para entrar. Ella lloraba y no pronunciaba palabra alguna, solo balbuceaba.

No recuerdo si Joaquin entro segundos, minutos o quizá media hora después; pero lo que si estaba seguro en ese momento era que muy probablemente había intentado sobrepasarse con Janet; sin embargo estaba muy equivocado.

Pasado el tiempo, y controlada la situación pudimos entablar diálogo con Janet; mucho más calmada y segura empezó su relato.

Ella había salido con Joaquín en busca del Alcalde que vivía a algunas cuadras de donde estábamos. Ya a un par de cuadras de la casa, solo les faltaba subir una cuesta en la que se veía un canal que los acompañaría este último tramo cuando de repente Janet sintió humedad en los pies.

En ese momento pensó que se trataba del agua que se había desbordado así que miró en sus pies no encontrando nada que se le pareciera, nisiquiera un poco de barro.

Acto seguido subió la cabeza para continuar su trayecto cuando de pronto sintió una sombra que cruzaba junto a ella. Definitivamente se dió cuenta que no era Joaquín, así que solo apostó a que fuera un juego de su mente fantasiosa y exhausta de tanto caminar durante el día, y siguió su camino.

Ya en la puerta de la casa del Alcalde esa sensación de humedad volvió a sus pies, volcando nuevamente sus ojos a ubicar aquello que tanto la estaba perturbando no encontrando elemento alguno que pueda satisfacer sus preguntas, hasta que al mirar hacia la parte alta del cerro sintió como aquella sombra se le iba encima apareciéndose de la nada.

Atinó inmediatamente a lanzarse sobre Joaquín y aprovechando que el Alcalde había abierto la puerta se metió intempestivamente hacia la casa gritando y temblando por lo sucedido.

Solo recuerdo que luego tuvimos que calmarla y protegerla de sus propios miedos; el arqueólogo con notorias afirmaciones fantaseadas logró convencer a Janet de que todo había sido una jugada muy perversa de su imaginación. Sin embargo; quienes estuvimos presentes en ese lugar teníamos mil y un motivos para dudar de esos alegatos.

Cierto o no, durante los siguientes días de estadía en Cambaya fueron muy tensos, en los que hubieron ciertas actividades ajenas a nuestra presencia, que seguramente calmaron todo ese estres.

Poco o nada ya recuerdo, lo sucedido fue cuando aún estaba en la universidad. Espero que alguno de los aludidos lea estas líneas y configure mejor la historia.

Luego les contaré mi visita al Cementerio de Tacna, lo hicimos con el fin de grabar un programa que al final nunca lo publicamos. Saludos y que tengan un excelente día.


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